No así el empleo de amara por amé, amaba, he amado, confusión en que han caído algunos, sin que les valga el que antiguamente se empleó por el pretérito: «El padre le echara fuera, | que nada le huvo hablado, | A los dos metiera juntos... | Al Cid metiera el postrero» (M. Pelayo, Antología, VIII, 55). Emplear amara por todos los tiempos pasados de indicativo sería el caos.


El empleo propio de amara es el de un subjuntivo potencial, que difiere de amaría, verdadero potencial de indicativo, en que, como toda forma de subjuntivo, siempre lleva envuelta la idea de apreciación subjetiva, de la que carecen las formas de indicativo, las cuales enuncian el hecho objetivo sin apreciación alguna subjetiva. Por ser amara un potencial, conviene con amaría, y por eso dijo tal vez Cuervo[15] que se emplea en nuestros clásicos «en frases que pudiéramos llamar potenciales, en las cuales se representan los hechos como meramente posibles». Por ser subjuntivo, es decir, por llevar consigo la duda, el deseo ó cualquiera otra apreciación subjetiva, difiere amara de amaría, y en este sentido pudo añadir el mismo Cuervo que se emplea: (en frases...) «que son en cierto modo oraciones condicionales incompletas, por faltarles una hipótesis vaga, que varía según los casos». Digo que en este sentido, porque de otra manera no veo que tales oraciones lleven hipótesis vaga de ninguna especie, fuera del dudar, desear, etc., del carácter subjuntivo.

Véanse ejemplos con ese doble matiz de potencial y de subjuntivo, pero sin hipótesis alguna. En Calila e Dimna: «ca serie atal como el mercadero perdidoso que vendio sus piedras por vidrio que non valia nada, é podiera haber del precio dellas riqueza para en toda su vida» (c. 2). Aquí se está viendo cómo del valor de pluscuamperfecto sale el de potencial subjetivo, había podido, hubiera podido ó pudiera. «E podrie acaescer cosa por ello que pesara a mi et a ti» (íd.): que pudiera pesar. «Non debieras tu decir cerca del pozo, pues yo habia de ir al caño» (íd.): no debías haberme dicho. «Desi temime que non pudiera sofrir la su vida (de religioso), et que me tornaria a la costumbre» (íd.) «Et que dejaria algunas cosas que tenia comenzadas et habria fechas ante de que hobiera galardon». En estos mismos ejemplos se halla la distinción entre amara, subjuntivo ó subjetivo, y amaría, indicativo ú objetivo.

Vengamos al Quijote: Assi es, dixo el Barbero, y holgara mucho saber, que trataran aora los dos (II, 2, 7).—En la manta no hize yo cabriolas, en el aire si, y aun mas de las que yo quisiera (II, 3, 11).—Dizen algunos, que han leydo la historia, que se holgâran, se les huuiera oluidado a los autores della algunos de los infinitos palos, que (II, 3, 11).—Tambien pudieran callarlos por equidad (íd.)—Esso fuera hazer milagros (II, 3, 12).—Pero a buen seguro que el te perdonara, porque (II, 6, 20).—mas tal te pudiera hauer oydo, que no te fuera bien dello (íd.)—y cosas te pudiera yo dezir... que te admiraran (II, 6, 21).—venia tal el triste, que no le conociera la madre que le pario (II, 7, 23).—assi pudiera cantar el romance de Calainos, que todo fuera uno (II, 9, 31).—dize que quisiera passarle en silencio temeroso de que no auia de ser creido (II, 10, 32).—y quien os viera a todos ensartados por las agallas como sardinas en lercha (II, 10, 36).—y si ello es encantamento como v. m. ha dicho, no auia en el mundo otros dos a quien se parecieran (II, 16, 54).—Esso tuuiera yo por afrenta, mas que quantas pudieran dezirme (II, 31, 117).—que en el particular de mi asno que no le trocara yo con el rozin del señor Lanzarote (íd.)—Al mismo Duque de Alua se la quitara, para darsela al señor maesse Pedro (II, 25, 96).—que persuasion fuera bastante para persuadirme que (II, 25, 97).—el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo Aristoteles, si resucitara para solo ello (I, 1, 1).—donde puso el amor toda la gloria que yo acertara a desearme (I, 24, 102).


Es muy propio amara de la apódosis de las condicionales, precisamente por esta potencialidad dependiente de la condición; pero de la apódosis pasó también á la hipótesis; al revés de amase, que de la hipótesis pasó á la apódosis: pero aunque fuera de mezcla, cumpliera mi palabra (II, 41, 154).—y sino lo cumpliera, me parece que rebentara (II, 41, 157).—y si yo fuera tan agorero como otros, tu pusilanimidad me hiziera cosquillas en el animo (II, 41, 154).

Con otra forma en la hipótesis, no hallo amara en la apódosis; pero sí en la hipótesis, cuya apódosis tiene amaría, había de amar: Mira Sancho, yo bien te señalaría salario, si huuiera hallado en alguna de las historias... exemplo (II, 7, 24).—que si huuiera dicho de mi cosas, que no fueran, muy de christiano viejo... que nos auuian de oyr los sordos (II, 3, 12). Amaría no puede ir en la hipótesis, porque toda hipótesis subjuntiva lleva consigo el subjetivismo del que la enuncia; en cambio, amara cabe muy bien en los dos miembros.

He dicho que hoy amara equivale á amase en la acepción de subordinada subjuntiva de tiempo pasado. En el Quijote no hallo ni un solo ejemplo de amara en tal acepción y empleo, ni tampoco en los demás clásicos ni en los autores anteriores al siglo XVI. «De la apódosis pasó amara á la hipótesis, y de las oraciones condicionales á las puramente subjuntivas», dice Cuervo. No son, pues, sinónimos amara y amase. En Berceo nunca se confunden, ni amara es subordinada subjuntiva, ni está en la hipótesis de tiempos imperfectos ó perfectos, es decir, pasados; en todos estos casos hay amase (Lanchetas).