Goticaaceite.

—Presente.

Mediamisa.

—Presente.

Perotes.

—Presente.

Y al punto contestaron, uno tras otro, á sus respectivos apodos, los que momentos antes permanecieron mudos al oir sus nombres y apellidos. No es cuento el que muchos ignoren su apellido: es un hecho que yo he tocado con las manos. Los apellidos son nombres muertos que yacen en el Registro y con los que se entretienen las personas de sociedad. El pueblo no gusta de autopsias ni de manipular cadáveres: quiere nombres vivos, que son los motes por él dados, y muy bien dados.

Á propósito de un libro

Don Francisco Rodríguez Marín es uno de los más apasionados cervantistas, un verdadero ratón de archivos y bibliotecas, un estilista que gusta de remozar el viejo y castizo lenguaje de los clásicos y, por reciente elección, un Académico de la Lengua. Si hemos de dar crédito y aceptar por buenas ciertas voces que por ahí andan repitiéndose ya más de lo que las gentes serias y sosegadas pueden oir con paciencia, todos esos, al parecer títulos suficientes y sobrantes para ser tenido y estimado en la república de las letras, son en el credo literario de ciertos pensadores y publicistas otras tantas razones para que se le tenga por un elemento nocivo á las letras, á la cultura moderna, á la misma memoria de Cervantes, á la Academia, al habla castellana, y no sé á cuántas cosas más. Porque todos estos y otros infinitos cargos se llevan y traen, se dicen y oyen, y aun se celebran y acogen como verdades de un nuevo evangelio literario. Y con todo, si por los frutos se conoce el árbol, algo muy distinto ha de pensar y decir del escritor sevillano cualquiera persona formal que lea su último libro sobre Rinconete y Cortadillo. Y cuenta que, si en alguno, en éste caen tan de lleno esas mazas de Fraga, que de ser cierto el dicho de que sacan polvo debajo del agua, habían de dejarlo triturado, hecho trizas y polvo cual á ningún otro. Porque el Rinconete y Cortadillo de Rodríguez Marín es un libro cervantino por el asunto, que contiene un texto de Cervantes, un comentario del mismo y un discurso preliminar donde corren á las parejas los hallazgos de bibliotecas y archivos con las palabras y estilo de los clásicos.