La regla 4.ª, no creo, por consiguiente, que deba admitirse.

Regla 5.ª. «Toda vocal débil forma azeuxis con la vocal tónica siguiente, cuando cada una pertenece á distinto elemento componente». Pero el pueblo en España diptonga siempre estas combinaciones: cariharto, diez y ocho; los ejemplos aducidos sólo prueban que los poetas hacían también mangas y capirotes de la pronunciación vulgar.

Regla 6.ª. «, son siempre azeuxis, si no van detrás de consonante gutural». Esta regla va también contra la tendencia castellana vulgar, que diptonga siempre estas combinaciones, hasta el punto de haber perdido la u los vocablos latinos que pasaron al castellano vulgar. La estadística que trae el autor no decide nada más, sino que nuestros poetas emplearon preferentemente la diéresis en suave, suntuoso, virtuoso, etcétera, por seguir la tendencia latina, creyendo así pronunciar fino, como algunos pedantes hoy día.

Regla 7.ª. «, derivadas de ía, ío, ó adyacentes á la primera consonante (ó combinación primera de consonantes) del vocablo, son también azeuxis». De esta regla digo lo mismo que de la anterior.

Regla 8.ª. «, , fuera de los casos dichos, y las combinaciones , no derivadas de azeuxis, son generalmente diptongos». Es conforme á la tendencia castellana de que las débiles con gruesas acentuadas formen diptongo.


Los principios de la combinación castellana del habla vulgar, tales como se desprenden del estudio fonético (La Lengua de Cervantes), se reducen á estos:

1.º. Toda agrupación de vocales, sin acento, forma diptongo. Tal es la 1.ª regla del autor, seguida también por los poetas, aunque con excepciones.

2.º. Toda agrupación de vocales, forma diptongo, si el acento va sobre la gruesa; y no lo forma, si va sobre la débil.

Tal es la razón de la 2.ª y 3.ª reglas, con excepciones entre los poetas.