Tarik el invencible, ha hollado la púrpura de los godos.

A sus pies, sobre una alfombra de cadáveres, revuelve tos ojos espirantes el infortunado don Rodrigo.

¡Enviad su cabeza al califa!

Una cabeza de rey es el mejor presente que puede enviarle un muslim.

¡Cortadla!

¿Por qué tú, Tarik, tan valiente y tan fiero, no cercenas la cabeza de tu enemigo?

Tú no eres verdugo.

Pero hé allí á Ased-el-Schevaní.

Ased-el-Schevaní; el leopardo de oriente insaciable de sangre.

El hombre cuya amada es la muerte y cuyo mejor alcázar es el campo de la pelea.