Y como la noche antes salió de su alcazaba por un postigo y se trasladó á la Colina Roja.

Y como la noche antes vió el Palacio-de-Rubíes, y escuchó la voz de sus remordimientos en el fondo de la cisterna, y vió á Yémina, y la enamoró; y Yémina le volvió á pedir el amuleto de Salomon que habia robado á Florinda, y como la noche anterior se irritó y quiso herir á Yémina como á Florinda habia herido, y volvió á sentir su mano lastimada y á encontrarse en su lecho en la alcazaba del Albaicin.

Durante siete noches se repitió este prodijio, y durante estos siete dias Ased-el-Schevaní, se presentaba á sus vasallos mas loco y mas feroz.

Al fin á la octava noche, el árabe no subió á la plataforma de la torre, sino que bajó á un profundo subterráneo de su castillo donde tenia su tesoro.

Abrió un enorme cofre de hierro, y de entre otras muchas joyas, tomó el collar de perlas de Florinda, y se encaminó á la Colina Roja.

El amor y el deseo habian dominado en él á la codicia.

Cuando entró en el Palacio-de-Rubíes, no resonó en sus oidos la voz de su remordimiento, ni descendió á la oscura cisterna.

Le protegia el talisman.

Yémina salió á su encuentro y le sonrió.

—¿Me traes el hermoso collar? dijo.