Y avanza.

Avanza su paso precipitado como el que se impacienta por la distancia que le separa del objeto de su deseo.

El rey baja por una escalinata oscura, al estremo de uno de los jardines, y entra en una ancha arcada oscurísima[82].

Pero sigue por ella su paso seguro y rápido á pesar de la oscuridad, como quien conoce bien el lugar por donde camina.

Sirven de guia al infante los pasos del rey, y la oscuridad le inspira proyectos horribles.

Pero el rey adelanta con tal rapidez, que el infante, cuyo paso es inseguro, no logra alcanzarle.

Dios no quiere que se cometa un regicidio entre las tinieblas.

Quiere que todos vean el rostro del asesino.

Y el rey, protegido por Dios, se salva aquella noche.

El infante sigue aun sirviéndole de guia los pasos del rey; se le acerca: ya es pequeña la distancia, y el infante desnuda su puñal.