Porque el rey de Aragon no podia como cristiano tener mas que una esposa, y siendo presentada de una manera solemne y pública en su corte Walidé, no podia hacerla su manceba sin grave escándalo.
El rey de Granada enviaba, pues, una doncella casadera, hermosa, noble y rica, para que su suerte se jugase á la suerte: para que deshojase aquella flor delicada el rudo choque con un montañés bravío.
Y la desdicha mayor fué, que el embajador del rey de Granada, su primo el infante Abd-el-Rahhaman, se enamorase ciegamente de Walidé, hasta el punto de que hizo para sí el razonamiento siguiente:
—Mi primo el señor rey de Granada, envia á la infanta al rey de Aragon para que la tenga para si ó la dé en matrimonio á uno de sus vasallos. El rey de Aragon no guardará para sí la infanta: sus costumbres cristianas se lo vedan: pues bien; antes de dar mi embajada al rey de Aragon, le rendiré pleito homenage por mis castillos de la frontera de Murcia, me declararé su vasallo... y despues... aunque sea necesario escitar su interés con algunos miles de doblas, procuraré que yo sea el vasallo que el rey de Aragon elija para esposo de la infanta.
Y fiando demasiado en sus cálculos el enamorado embajador, se dedicó á enamorar á Walidé.
Cuando llegaron á Tarazona, donde tenia su córte por aquellos dias el rey de Aragon don Alonso IV, ya Walidé y Abd-el-Rahhaman se amaban mútuamente, y lo que es mas, se lo habian concedido todo.
Porque el infante habia dilatado cuanto habia podido el viaje, haciendo jornadas muy cortas y deteniéndose á veces en un pueblo tres dias. Walidé se habia enamorado del infante desde el momento en que le habia visto, y Abd-el-Rahhaman no habia sido el mas fiel depositario.
Los primeros dias Walidé fué llevada por su hacanca, pero al poco tiempo, con la ocasion de pasar un rio cuyo puente se habia roto, por un vado, el infante, para asegurar á la infanta de un tropiezo y de una caida al agua, la puso sobre un cogin sobre el arzon delantero de su caballo, y la rodeó la redonda y esbelta cintura con un brazo tembloroso.
Walidé se estremeció y esperimentó una sensacion dulce, infinita.
Hasta entonces ella y él solo habian hablado con los ojos.