Era el principio de la noche: la numerosa embajada del infante, con sus ginetes y con sus acémilas, atravesaba una ancha sábana del Guadalquivir.
La luna reflejaba en las aguas, y se duplicaba en los dos brillantes ojos de Walidé, que se fijaban en ella con una dulce y pensativa melancolía, mientras el infante, conduciéndola en el arzon de su caballo, estrechaba enamorado su cintura, y bebia con su ardiente mirada, la mirada de la infanta fija en la suya.
Y entonces la infanta, que estaba entregada á un sueño de amor, oyó junto á sí una voz dulce, ardiente, trémula, que la decia:
—Yo te amo.
Te amo como la noche á la luna que la dá su blanca y dulce luz: te amo como el alba al sol que tiñe sus megillas de púrpura.
Te amo como á la tierra el mar que contínuamente la besa, y como el viento á la palmera que contínuamente la mece.
Amame tú, maga de mis sueños, á quien yo he amado antes de ver tu hermosura.
Amame tú, sino quieres que mi alma esté lóbrega como una noche sin luna, fria como una alborada sin sol, silenciosa como la tierra á quien el mar no besa, y triste y mustia como una palmera á quien no acaricia el viento.
—¿Y qué es amor? dijo Walidé apartando su mirada de la luna y fijándola cándida y enamorada en el infante. ¿Es por ventura el amor ese tranquilo afan del alma, que sueña y vé en sus sueños un hombre? ¿Es por ventura un dulce fuego que llena el alma y la aduerme en una delicia sin fin, junto al hombre del sueño? ¿Es por ventura el amor el que estremece la cintura de la muger cuando el hombre que ha soñado la rodea con su brazo? ¡Oh! si ese es el amor que acaricia al alma, y la consuela, y la dilata, y la enciende en un dulce fuego; si es el amor el que dá á los ojos de la muger un alma cariñosa, y dulce por los ojos de un hombre, yo te amo, señor; yo te amo como la noche á la luna, como el alba al sol, como el mar á la tierra, como el viento á la palma. Si amar es no vivir, ni pensar, ni alentar mas que para un hombre, yo te amo, señor, yo te amo.
Y Walidé reclinó la cabeza sobre el hombro de Abd-el-Rahhaman, que la besó en la frente.