Nunca habia sentido un deseo mas exigente.
Aquella niña llenaba su alma, pero sin destruir el amor que sentia hácia Leila-Radhyah.
Habia llamado en vano á Yshac-el-Rumi.
Yshac le habia contestado:
—Aun no es tiempo.
—¿Pero de qué familia es esa niña?
—No es tiempo, replicaba Yshac.
—¿Es libre ó esclava? añadia el rey.
Y como si solo se hubiera provisto de una sola respuesta Yshac, repetia:
—Aun no es tiempo.