—¡Que no la conoces, y mueres por ella!
—Te engañas, señor; yo no he amado mas que á una muger, y esa muger es cristiana.
—Mi hija es cristiana tambien.
—La muger que yo amo tiene el hermoso nombre de la santa Vírgen madre de Dios.
—El nombre de la madre de Jesus, es el nombre de mi hija.
—¡María!
—Sí, María.
—Pero es imposible. La María de mi amor, ha vivido siempre en Martos, y era hija del corregidor Sancho de Arias.
—En Martos ha vivido mi hermosa María, y por hija del corregidor Sancho de Arias pasaba.
—¡Oh! esto no puede ser.