—¿Qué faltan tres personas?
—Sí; haz llamar á Masud-Almoharaví.
—¡A Masud! esclamó la sultana; ¡oh! ¡si fuera verdad lo que sospecho!
—¿Y qué sospechas?
—¡Tú quieres ser rey de Granada!
—¡Yo!
—Sí; sabes que yo te amo antes que á mi alma, sabes que Masud no puede negarme nada y... ansías esa corona...
—Puede ser... esclamó despues de un momento de profunda meditacion Ebn-Ismail.
—Y es el sueño mas ardiente de mi alma, dijo Ketirah: ¡tú sultan de Granada! ¡yo tu sultana! el hijo de Abul-Walid y de Aleidah, la difunta sultana, el rey Mohammet, es débil de salud; puede morir de un momento á otro.
—Llama á Masud-Almoharaví; repitió el infante.