VI.

Para que nuestros lectores puedan comprender con claridad la leyenda que otros nos contaron, y que nosotros contamos á nuestra vez, necesitamos dejar á Jacub, á Zairah y al perro, al borde de la sima donde mas adelante se construyó la torre de los Siete Suelos, é ir á buscar la historia de un rey de Africa.

Este rey se llamaba Yaks-Al-Baul.

Este rey no habia nacido de príncipe.

Por el contrario, no se sabia quienes fueron sus padres.

Un dia le encontraron unos cazadores de leones de Tánger, en un antro en el momento en que le amamantaba una leona al par que á un estraño cachorro.

La leona fué muerta, y Yaks-Al-Baul y el cachorro llevados como testimonio de un milagro, al gran faquí de la mezquita mayor de Tánger.

Yaks era un muchacho bermejo como las guedejas de su nodriza, y de mirada feróz como ella, y muy robusto y crecido.

El cachorro tenia tanto de perro como de leon, y era horrible.

El faquí, que era un grande astrólogo, recibió al niño y al perro; oyó atentamente la relacion de los cazadores, y cuando se quedó solo se puso á consultar sus cuadrantes y sus astrolabios.