Vistos á cierta distancia parecian dos sombras; la una blanca, y la otra negra, que no se atrevian á unirse, que se rechazaban.

—¿Sabes que la sultana Wadah está loca?

—Lo sé.

Por un cambio natural en la disposicion del ánimo del rey, preguntó con ansia á Yshac.

—¿Sabes por qué causa está loca la sultana?

—Sí.

—Dímelo.

—Aun no es tiempo.

El rey se estremeció de nuevo.

—¿Y sabiendo que está loca la sultana quieres poner á su lado á Bekralbayda?