—Quiero... lo que no alcanza á hacer la ciencia que me enseñó mi madre. Yo quisiera castigar á mi hermano por la tiranía con que me trata, y por la impureza que por mí siente: es una bestia feróz.

—¿Y te vales de mí? la dije.

—Sí, me contestó.

—¿Y qué me darás en cambio?

—Estoy enamorada de un hombre.

—¿Y qué hombre es ese?

—El duque godo, Wamba.

—Valiente hombre.

—Y hermoso.

—Y temeroso de Dios. No sé si podrán vencerlo tus malas artes.