—No importa.
—Zelpha morirá al ser madre, y su hija heredará la ciencia y el poder que ella ha perdido.
-¡Ah!
—Y como has amado á tu hermana amarás á tu hija, porque estás maldito de Dios; y tu hija, que no le conocerá, será mas cruel contigo que lo ha sido Zelpha.
—¡No importa! esclamó rugiendo con mas fuerza Jamné, yo la amo.
—Pues héla que abre la puerta, le dije; quedad en paz.
Y desaparecí.
XIII.
Lo que sucedió cuando Zelpha abrió la puerta fué horrible.
Jamné, irritado, hambriento, feróz, enamorado, tomó de su hermana una venganza completa.