Zelpha fué suya, y no solo fué suya, sino que fué su esclava.
Zelpha no volvió á ver á Wamba.
Habia partido á la guerra y estaba en Africa.
Jamné habia dicho á su hermana.
—Abre la tienda y vende; toma una esclava que te sirva, y tú y yo, ya que por tu crueldad y tu infamia me veo reducido á esta forma, que solo tú podias quitarme, y que ya no puedes porque has perdido tu poder, comamos y vivamos lo mejor posible. El daño que me has hecho se vuelve contra tí; te ves reducida á ser la amante de un leon, cuando podias haberlo sido de un hombre. Abre la tienda y toma la esclava, pero no pienses en mas, porque yo estaré siempre junto á tí y en cuanto intentares huir te despedazaré.
Zelpha hizo lo que Jamné la mandaba, porque tenia miedo.
Habia probado su poder mágico, y su antiguo poder no habia respondido.
Desde el momento en que habia perdido su pureza entre los brazos de Wamba habia perdido su poder, y habia quedado reducida á la condicion de una muger vulgar.
Jamné en cambio, habia recobrado todo su poder mágico menos para volver á su antigua forma.
En el tiempo preciso, desde que Zelpha habia caido de nuevo en poder de su hermano, dió á luz una hija.