Aquella hija, tenia los cabellos y los ojos del color de los del leon, y la piel dorada.
Pero era un prodigio de hermosura.
Zelpha, murió al darla á luz.
Jamné evocó á una hada maldita para que la criase, y la hada se presentó y amamantó á la niña.
Jamné la puso por nombre Asenéth, y quiso obtener por mí lo que no podia obtener por sí mismo.
Y repitiendo sus conjuros, me evocó.
—Génio, me dijo, cuando me presenté á él; un palacio encantado para guardar á mi hija, y criarla para mí.
Apenas habia dicho estas palabras, cuando se encontraron en un palacio magnífico.
Pero todo en él era rojo; el oro, las piedras preciosas, las columnas de pórfido, hasta las aguas que corrian de las fuentes.
Aquel palacio, era invisible para los que no conociesen su encanto, y estaba guardado por un lago de sangre.