—¡Habla, poderoso génio! dijo Walid, aterrado por aquella oscura profecía.
—Ven acá, dijo Leila, llevándole á un mirador: ¿ves aquella mezquita en el valle junto á la vertiente de la montaña?
—Allí mora un santo.
—Allí mora la traicion.
—¿La traicion dices?
—Sí, en aquella mezquita se oculta un sábio médico llamado Abraham, que viene á alentar á los partidarios de Abul-Abbas.
—¿Y qué he de hacer, poderoso génio?
—Escucha; cuando medie la noche, rodearás tú mismo con tus gentes aquella mezquita.
—Lo haré.
—Sacarás fuera al morabitho y al hebreo Abraham.