—Lo haré.
—Despues te llevarás á esos dos traidores á la alcazaba, y los encerrarás en una mazmorra.
Sí, ¿y luego?
—Luego... mira... primero crucificarás al morabitho.
—¿Y despues?
—Despues cortarás por ti mismo la cabeza, y á solas con él encerrado en su mazmorra, al hebreo Abraham.
—Tu corona, tu familia y tus parciales.
—¿Y despues no me amarás tú?
—Consiste eso en la voluntad de Dios.