—Oremos juntos, hermano, dijo el morabitho, porque la hora de la tribulacion se acerca para los dos.
—Y entraron en la mezquita y entrambos se prosternaron ante el mirab.
XXIII.
Poco tiempo despues llamaron á la puerta.
—Hé ahí la muerte, dijo el morabitho.
—Abrid al califa magnífico y vencedor, dijo fuera una voz robusta.
—El momento ha llegado, dijo el morabitho á Abraham, valor y fé en Dios, y dentro de poco tiempo nos encontraremos juntos en el paraiso.
—Moriré como un mártir, dijo Abraham; vé, y abre al califa, hermano.
Walid se arrojó frenético dentro de la mezquita, y dijo á los esclavos que le seguian: