Y arremetiendo á él, y sin que el príncipe pudiera valerse, le arrastraron consigo, le llevaron al otro lado del rio, y por el camino y la puerta de Guadix le metieron en el Albaicin.

X.
LA TORRE DEL GALLO DE VIENTO.

Aun velaba el rey la misma noche en que habia dado audiencia á Yshac, cuando un esclavo, el mismo que le habia anunciado la llegada del astrólogo, le anunció que unos labradores traian preso al príncipe Mohammet.

Porque el príncipe habia sido reconocido en el alcázar, y se habia detenido á los labradores, que estaban aterrados por su torpeza en haber preso al príncipe.

Nublóse el semblante de Al-Hhamar.

Era el primer disgusto que le daba su hijo.

Mandó que introdujesen al príncipe y los labradores.

El príncipe se presentó confuso.

Los labradores aterrados se arrojaron á los pies del rey Nazar.

—Perdon, señor, perdon, esclamaron: nosotros no conocíamos al esclarecido príncipe, tu hijo.