—El nos dijo quien era.
—Pero nosotros no le creimos.
—Porque los caballeros de Granada se entran de noche en nuestros cármenes.
—Y nos roban las flores...
—Las flores de nuestra alma.
—Nuestras esposas y nuestras hijas.
—Y creimos que el príncipe fuera uno de estos ladrones.
—Porque le encontramos dentro de nuestros cármenes.
—Que están cercados.
—Que están guardados.