Y Leila se complacia en el amor de Jamné hácia su hermana.
Esta no habia llegado aun á la edad del amor, y aunque su madre la enseñaba la mágia y la astrología, su corazon aun no habia hablado.
Se acercaba el dia en que se cumplia el tercer periodo de siete años, desde el dia en que habia nacido Jamné.
Las riquezas de los esposos habian llegado á una suma maravillosa.
La hermosura de Leila, en vez de amenguarse, habia crecido.
Abraham estaba decrépito para las gentes; pero cada dia mas fuerte y mas hermoso para Leila.
Jamné era un mancebo hermoso, sabio, valiente, y amaba cada dia mas á su hermana.
Zelpha era una doncella hermosísima; tan hermosa como su madre, y soñaba ya con su primer amor.
Pero aquel primer amor no era para su hermano.
Era para un hombre soñado.