Y cuando llegaron á la torre, otras doncellas le desnudaron y le lavaron con aguas olorosas, y le vistieron preciosas túnicas.

Y entonces, otras doncellas mas hermosas aun le tomaron en medio, y cantando y tocando alegremente, le llevaron á una hermosa cámara.

XXXII.

A la puerta de aquella cámara se retiraron las doncellas.

Jask adelantó solo.

La puerta se cerró silenciosamente.

Y entonces de un divan se levantó una doncella cuya hermosura deslumbró á Jask.

Y se acercó á él y le miró, y luego se arrojó en sus brazos.

El perro, que habia seguido á Jask, que nunca se separaba de él, gruñó dolorosamente y se echó á los pies del divan sobre la alfombra de pieles de tigre.

XXXIII.