Entonces una voz maravillosa, voz que parecia provenir de los cielos, le dijo:
—Descansa y cobra fuerzas para cumplir la voluntad de Dios.
Jask desmontó y se echó á dormir bajo la sombra de una roca.
Su hermano el perro, se echo á sus pies y se durmió tambien.
El caballo inclinó la cabeza y durmió.
XXXV.
Pasó la tarde, pasó la noche, y llegó el alba del dia siguiente.
Jask, su hermano y su caballo, dormian.
A la primera claridad de la mañana, la misma voz que le habia ordenado que descansase, despertó á Jask.
—Levántate y prepárate, dijo; el momento se acerca.