Y así pasaron una luna y otra, hasta siete.

Un dia Jask anunció á Aidamarah, que se veia obligado á hacer un largo viage á las tierras de occidente.

Aidamarah estaba de nuevo en cinta.

Al saber que su esposo, á quien amaba con toda su alma, iba á separarse de ella, la desdichada se desmayó.

Jask, aprovechando su desmayo, montó en su corcel y solo, al tiempo que amanecia, sin llevar consigo mas que una bolsa llena de oro, su espada, su lanza y su escudo, y su hermano el perro-leon que le precedia y que jamás se separaba de él, partió de la ciudad y se trasladó al valle donde la nodriza amamantaba á su hijo.

En el camino entró en un rebaño de camellos que pastaban en la ribera, y compró el mas fuerte y poderoso.

Al pasar por una aldea, compró jaeces y almohadones para el camello, y un palanquin cubierto.

Luego siguió su ruta, llegó á la cabaña del valle, puso sobre el camello á su hija y á la nodriza, agua y mantenimientos, y tomó el camino de Tánger.

XL.

Hay en las tierras de Hiberis, por bajo de la sierra Nevada, mirando al distante mar, un pequeño valle junto al cual pasa la corriente humilde aun del Genil.