—¿Quién eres? le preguntó este al verle entrar.
—Yo soy el príncipe Jacub, hijo del poderoso rey Jask-Al-bahul.
—¡Ah! ¿tú eres el que estás enamorado de tu hermana?
—¡Qué! esclamó el príncipe: ¿es el de mi hermana Zairah, el dulce, el ardiente espíritu que vive dentro de mi alma?
—Sí.
—¿Y cómo haré para llegar á mi hermana?
—¿No te retrae de tus amores el saber que es hermana tuya?
—¿No temes perder tu alma logrando tus deseos?
—Yo la amo.