XLVII.

Entre tanto, ó mejor, poco antes de que amaneciera, una inmensa nube flotaba en el espacio y adelantó de la parte de Oriente á la de Occidente.

Cuando estuvo cerca del castillo de las Alpujarras, donde habia estado encerrada veinte y un años Zairah, la nube descendió.

Empezaba á amanecer.

A la dudosa luz del crepúsculo pudo verse, que lo que parecia una nube era un inmenso paño rojo.

Era en efecto la bandera mágica que en los tiempos de su juventud habia tomado Jask-Al-bahul á los jigantes del Desierto.

La bandera descendió á los pies del castillo, sobre la cumbre de la montaña.

Sobre la nube venian Jask-Al-bahul, su caballo, en pelo, sin mas que el freno, y el perro-leon.

Cuando hubieron llegado, Jask, su hermano el perro y su caballo, salieron de la bandera.

En cuanto hubieron salido de ella, la bandera roja se evaporó como una emanacion de sangre.