Jask, llevando del diestro á su caballo y seguido por su hermano el perro se dirijió á la poterna del castillo.

Jask vió con terror que junto á la poterna habia un caballo encubertado.

—¡Oh! ¡si habré llegado tarde! esclamó.

Y apresuró el paso, hácia la poterna.

Pero antes de llegar á ella, la poterna se abrió y apareció Jacub llevando de la mano á Zairah.

Jask la vió negra, como la veia Jacub, y al reparar en su color lanzó un grito de espanto y se arrojó hácia los dos jóvenes.

Pero antes de decir lo que aconteció, digamos por qué habia venido al castillo donde se guardaba su hija sobre la roja bandera de los jigantes el rey Jask-Al-bahul.

XLVIII.

Hacia algun tiempo que Jask veia en sueños una vision terrible.

Un jóven hermoso y pálido adelantaba hácia él llevando á una jóven de la mano.