—Pero el diablo los hará conocerse: es mas, los reunirá: tu hija será de uno de sus hermanos, y éste matará al otro. Además hay delante de tu horóscopo una nube roja.
—¿Y cuándo conocerá mi hijo á su hermana? ¿Cuándo el un hermano matará al otro?
—Dentro de muy pocas horas, dijeron los astrólogos, si hemos de creer á las estrellas.
—¡Dentro de muy pocas horas! esclamó aterrado Jask. ¿Y cómo impedir esas horribles desgracias? El castillo en que tengo encerrada á mi hija está al otro lado de los mares, en las tierras de Occidente: de aquí á allá hay centenares de leguas.
—Tú puedes hacer ese viaje en un instante, dijeron los astrólogos.
—¿Y cómo? un águila tardaria en llegar.
—Tú posées algo que vuela con mas rapidez que un águila.
—¡Yo!
—Sí, tú. Tienes en la grande aljama, sirviendo de alfombra....
—¡Ah! ¡sí, es verdad! la bandera de los jigantes que vencí con la ayuda de Dios.