Entonces sobre la sima maldita, se levantó la torre de los Siete Suelos.

Y apenas se levantó la torre, cuando todas las noches salia de su fondo un espectro condenado, que vagaba por el alcázar, esperando á la sultana que habia de dar la señal con sus crímenes del descanso de la descendencia de Abraham y de Leila-Fatimah.

Pasaron sin embargo todavia mas de cien años.

Al fin, la sultana Ketirah, la esposa adúltera de Abul-Walid, murió en la torre de la Cautiva, y Jacub, que no era otro el mago que habia impulsado al rey Abul-Walid hácia los amores de María, pudo al fin decir á su familia:

—Descansad; vuestras penas están cumplidas, la sultana envenenadora, adúltera, incestuosa, ha muerto en el alcázar de la Alhambra; su complice va á bajar al infierno de la torre.

XLIV.

Y en efecto Masud-Almoharaví bajó al fondo de la torre, pero ginete en un caballo sin cabeza, y precedido de un perro lanudo.

¿Quién habia descabezado al caballo de Masud-Almoharaví?

Recordemos lo que ya hemos referido.

Cuando auxiliado por el infante Ebn-Ismail, Gonzalo se deslizaba con María, por la escala, fuera de la torre de la Cautiva, Masud-Almoharaví, se lanzó tras ellos, no sin recibir al lanzarse una puñalada del infante Ebn-Ismail.