V.
El infante Ismail fué proclamado rey.
Paseole á caballo por la ciudad su cuñado y favorecedor Abu-Abdallah entre sus parciales, y sin perder tiempo escribió al rey de Castilla para que le favoreciese y le tuviese por su vasallo, lo que consiguió fácilmente.
Entretanto el destronado rey Muhamad, aunque confiaba en la lealtad de los de Guadix, envió mensageros al emir de Fez participándole lo que le acontecia y pidiéndole ayuda.
Pidiósela de igual modo al rey de Castilla.
Pero viendo que ninguno de los dos le socorria, partió de Guadix acompañado de gran número de caballeros, se embarcó en Marsella y se trasladó á Fez, donde el emir Abu-Salen le recibió con grande aprecio, honores y distinciones, obsequiándole con nunca visto aparato y magnificencia, prometiéndole su ayuda, y con tanta presteza y generosidad, que mandó levantar dos ejércitos que fuesen con él, y con los cuales se embarcó para dar la vuelta á Andalucía Muhamad, y cuando estuvo en España, escribió al rey de Castilla (Don Pedro el Cruel) participándole el estado de sus asuntos y las razones que le habian obligado á buscar auxilio en Africa.
Tembló España á la presencia de la inmensa morisma que habia desembarcado con Muhamad, y sobre todo, el usurpador Ismail, que se apresuró á salir contra aquella hueste á probar la fortuna de una batalla.
Pero Muhamad era desgraciado.
En estos momentos supremos, cuando las armas iban á decidir su fortuna, murió el emir de Fez Abu-Salen, que habia sido asesinado en Africa.
A esta noticia los caudillos de los berberiscos que ayudaban á Muhamad se volvieron á Africa dejando solo á Muhamad, que se refugió en Ronda, que se le mantenia fiel.