V.
Abu-Sayd fué proclamado.
Entre tanto el depuesto rey Muhamad insistia pidiendo socorros para recobrar el trono al emir de Fez y al rey de Castilla.
Al fin el rey don Pedro, disgustado con la conducta del usurpador Abu-Sayd, envió á Muhamad un numeroso ejército de castellanos con mil y quinientos carros cargados de máquinas de guerra.
Poco despues el rey de Castilla se puso en persona al frente de este ejército y se encaminó con él á Ronda; al llegar don Pedro á Hins Casjara salióle al encuentro el rey Muhamad con su ejército, y se unió á él. Abu-Sayd, para resistir el empuje de esta alianza, se alió con el rey de Aragon, aquel enemigo del rey don Pedro de Castilla, primo suyo, Pedro tambien, llamado El Ceremonioso, y conocido entre los catalanes por el del punjalet.
Entre tanto los dos ejércitos, el de Castilla y el de Muhamad, unidos como si fuesen uno solo, continuaron sus marchas y entraron en Hins-Atara y la ocuparon, y los castillos y pueblos de la comarca que se iban entregando al rey Muhamad.
Los sucesos de la guerra iban prósperos: el reino de Granada se abria al legítimo rey; pero viendo este las tropelías que cometia en los lugares donde entraba la soldadesca castellana, «no lo pudo sufrir, dicen las crónicas árabes, su paternal corazon, y rogó al rey de Castilla encarecidamente que se quisiese tornar con sus gentes, porque no podia ver sin dolor las calamidades que causaba la guerra en sus pobres pueblos, y que por toda la riqueza y poderío del mundo no queria hacer á sus muzlimes tanto mal y daño.»
Don Pedro aprobó la determinacion del rey Muhamad, y ofreciéndole sinceramente venir en su ayuda siempre que le necesitase, volvió á Castilla dejando al buen Muhamad, que quiso mas bien continuar arrojado sin razon del trono, que envolver á sus vasallos en los horrores de la guerra civil.
Retiróse, pues á Ronda, donde resignado á su suerte vivió feliz, haciendo felices á sus vasallos con su gobierno paternal.
Muhamad se hacia amar por su templanza, al mismo tiempo que Abu-Sayd se hacia aborrecible por sus tiranías, á pesar de algunas ventajas que habia obtenido sobre los cristianos.