A seguida Abdelbar se volvió contra los castellanos que cercaban la villa de Huelma, y los obligó á levantar el cerco y retirarse á Jaen.
En el año siguiente la suerte de las armas continuó siendo favorable á los granadinos.
En el subsiguiente los fronteros de Murcia, acaudillados por el adelantado Ebn-Fayard[106], tomaron por avenencia las fronteras de Veladaviad y Veladalhamar[107].
Los habitantes quedaron como mudejares[108] ó mercenarios del rey de Castilla para evitar las talas y atropellos de que los hacian víctimas los bravos fronteros de Murcia, con sus continuas entradas. Con el mismo objeto solicitaron sujetarse al vasallaje del rey de Castilla las ciudades de Guadix y Baza; pero pretendiendo quedar libres, sin sujecion á los adelantados castellanos y sin tomar parte en las guerras que se hiciesen por el rey de Castilla; pero este queria que le rindiesen las fortalezas para hacer desde ellas la guerra al rey de Granada, á lo que no se convinieron, siguiendo por lo tanto las correrías y las talas de los cristianos todo aquel año, talas que fueron muy crueles, y durante las cuales los fronteros se apoderaron de Galera y otras fortalezas, obligando á los moradores á quedar por mudejares del rey de Castilla.
Por el mismo tiempo el conde de Niebla cercó á Gibraltar; pero los moradores salieron contra él, le desbarataron, y el mismo conde murió en la fuga ahogado con muchos de los suyos en el rio Palmones, que estaba crecido con la marea.
En el año siguiente de ochocientos cuarenta y dos[109], don Iñigo Lopez de Mendoza, señor de Ita y Buitrago, y gran poeta, y mejor soldado, tomó á Huelma y dejó salir salvos á los moradores.
Por este tiempo el caudillo Ebn-Zeragh, hijo del wazir Juzef-Ebn-Zeragh, marchó contra los cristianos que recorrian la frontera acaudillados por el adelantado de Cazorla.
Encontráronse en una llanura entrambas huestes y pelearon reñidamente sin sacarse ventaja los unos á los otros; pero el bravo Ebn-Zeragh dió tales ejemplos de valor á los suyos, que estimulados estos desbarataron á los cristianos, costando sin embargo la vida esta victoria al generoso Abencerrage, que cayó desangrado por las muchas heridas: tambien murió como bueno el adelantado de Cazorla Perea, y casi todos los cristianos.
Esta victoria hizo que los castellanos escarmentados se contuviesen en sus correrías, y la frontera disfrutó de algun reposo. Pero como Castilla estaba dividida en bandos y parcialidades, cual si hubiese contagiado á Granada, muchos caballeros ofendidos del rey Muhamad, dejaron el seguro y se fueron al servicio del rey de Castilla, yendo á la cabeza de estos descontentos Ebn-Ismail, sobrino del rey Muhamad, ofendido de él porque le negó el casamiento con una dama, á quien amaba, y la entregó á otro.
Otro sobrino del rey, Ebn-Ozmin, que estaba en Almería, al saber el descontento con que los principales de Granada miraban al rey, se trasladó secretamente á la córte, y comprando á fuerza de oro al populacho, escitando las pasiones y el descontento de los nobles, produjo un alboroto, se apoderó de la Alhambra y demás fortalezas de Granada, prendió á su tio el rey Muhamad-Al-Hayzarí, y le puso en prision.