Yo soy el gefe de una valiente tribu.
De la tribu de los Beni-Zerahg.
Descendiente como Al-Hhamar-el-Nazerita, del Ansarí, mi estandarte verde ondea sobre las lanzas de mis bravos abencerrages.
Aquí la infamia nos rodea y la traicion nos acecha.
Huyamos, sultana.
Huyamos de esta corte de ignominia.
Yo daré en Africa á tu hermosura un trono mas resplandeciente que el de Boabdil.
Al oir el nombre del rey, la sultana volvió en sí como si despertase de un sueño.
—¡Ah! esclamó: ¡eres tú, Aben-Ahmed! ¿qué quieres á los pies de la sultana?
—¡Levántate, desdichado! ¡los esclavos del rey velan, y tu cabeza está mal segura en tus hombros!