Quise conocerte, tratarte, contemplarte de cerca, sorprender tus debilidades, tus miserias, encontrar razones para olvidarte.

Y te ví; y te hablé; y solo hallé en tí prendas para amarte mas.

Desesperada, quise probar el último esfuerzo, y te llamé aquí á este jardin solitario para hacer imposible mi vergüenza separándote de mí, apartándote de mí, irritándote, despreciándote.

Yo queria quedarme sola con mi amor.

Queria que huyeses, que me aborrecieses.

¡Y me has vencido!

¡Yo te amo, Aben-Ahmed!

¡Te amo antes que todo!

Pero vete... déjame...

Porque si yo fuese tuya, la vergüenza me mataria.