En tanto, en la distante torre del Homenage de la Alhambra, vieron los castellanos tremolar un pendon rojo.

El ejército se prosternó.

La capilla real que acompañaba al ejército, entonó el Te-Deum laudamus.

Y allí, en una mezquita cercana, dieron gracias á Dios los conquistadores[161], é hicieron salvas las bombardas y la mosquetería.

El conde de Tendilla habia tremolado sobre la torre mas alta del alcázar de la Alhambra el estandarte de sus señores.

Granada, la perla de Occidente, la sultana de Andalucía, la cándida y la clara, era cautiva de los cristianos.

XXII.
EL SUSPIRO DEL MORO.

¡Ah! ¡y cómo corre entretanto el rey Chico!