¡Cómo hiere los ijares de su blanca yegua!
Parece que devora la distancia deseoso de perder en ella el estruendo de la alegria de los vencedores.
¡Ay! ¡y cómo corre tambien la comitiva del cuitado rey!
Huyen de su desventura y de su vergüenza, porque nadie los persigue.
Y los moros que van por el camino con sus mugeres en sus asnos y sus bienes en sus acémilas, maldicen al pasar el rey.
Y le llaman cobarde.
Y el rey aprieta los acicates á la yegua, que gime dolorosamente y apresura su carrera.
Y la comitiva del rey apresura tambien á sus caballos que vuelan.
Falta entre ellos el infante Muza: Muza el valiente.
Muza que no ha tenido bastante valor para presenciar la pérdida de su patria.