Y en segundo lugar concluyo: que no existe un público único, invariable, juez imparcial, como se pretende; que cada clase de la sociedad tiene su público particular, de cuyos rasgos y caracteres diversos y aun heterogéneos se compone la fisonomía monstruosa del que llamamos público; que este es caprichoso, y casi siempre tan injusto y parcial como la mayor parte de los hombres que le componen; que es intolerante al mismo tiempo que sufrido, y rutinero al mismo tiempo que novelero, aunque parezcan dos paradojas; que prefiere sin razón, y se decide sin motivo fundado; que se deja llevar de impresiones pasajeras; que ama con idolatría sin porqué, y aborrece de muerte sin causa; que es maligno y mal pensado, y se recrea con la mordacidad; que por lo regular siente en masa y reunido de una manera muy distinta que cada uno de sus individuos en particular; que suele ser su favorita la medianía intrigante y charlatana, y el objeto de su olvido ó de su desprecio el mérito modesto; que olvida con facilidad é ingratitud los servicios más importantes, y premia con usura á quien le lisonjea y le engaña; y por último, que con gran sinrazón queremos confundirle con la posteridad, que casi siempre revoca sus fallos interesados.

SÁTIRA
CONTRA LOS VICIOS DE LA CORTE

(Artículo enteramente nuestro)

«... Á nadie se ofenderá, á lo menos á
sabiendas; de nadie bosquejaremos retratos;
si algunas caricaturas por casualidad
se pareciesen á alguien, en lugar de
corregir nosotros el retrato, aconsejamos
al original que se corrija; en su mano
estará, pues, que deje de parecérsele».

Pobrecito Hablador, núm. 1.º. Dos palabras

Déjame, Andrés, que de la corte huyendo,
De tantos vicios hórridos me aleje,
Como en mi patria mísera estoy viendo;

Ni te asombre que, al tiempo que los deje,
Ya que enmendarlos mi razón no pueda,
En sátiras amargas los moteje.

Tú en hora buena contemplarlos queda,
Tú, á quien fortuna próspera ó contraria
Salir de entre ellos para siempre veda.

Viva en la corte el que sin renta diaria
Triunfa y pelecha, y sin saber por dónde
Fija la rueda de la suerte varia.