—No, que lo has de acertar. Cuando se trata de coger sortijas, ensarta con su lanza tantas como corazones con su hermosa presencia. Si monta á caballo, es el más fogoso el suyo, y lo domeña como un cordero; si se trata de correr cañas, nadie le aventaja; y en un torneo sólo don Pero Niño...

—Jaime, ése no puede ser más que uno, exclamó levantándose Elvira.

—Cierto que no es más que uno, repuso el taimado paje, que se divertía con su prima como el gato con el ratón.

—¿Ha venido? ¡Ah! ahora recuerdo que esta mañana un caballero...

—¿Quién? contestó con cachaza el paje fingiendo no entender.

—Mira, Jaime, vete de aquí y no vuelvas, gritó furiosa Elvira; marcha, huye si temes mi...

—Bien, primita, lo diré; ése es...

—¿Quién? preguntó la atormentada belleza, ¿quién? acaba ó...

—El doncel de...

—Basta. ¿Estás cierto?...