—¿Será cierto? esta conversación...

—No, la conversación no, repuso la dama reclinándose; pero la agitación del día, la precipitación además con que he tenido que andar no me ha permitido tomar alimento, y siento una debilidad...

—¿No os decía yo? La palidez de vuestro rostro me lo anunciaba. Ved qué necio, yo creía que era la conversación... ¡Qué tontería! Ya veo que el día que habéis traído hoy es más que suficiente motivo...

—Decís bien.

—Ya sabéis que mi primera ciencia es la de curar; si queréis seguir mis consejos...

—¡Ah! ¿Creéis que esta debilidad?...

—¿Queréis tomar algún alimento?

—Me será imposible...

—Verdad es... Si quisierais una bebida cordial que os diese fuerzas...

—¿Tenéis?...