Retiréme temprano, que no le sientan bien á mis canas ver entrar á Febo en los bailes; acompañóme mi sobrino, que iba á otra concurrencia. Bajé del coche, y nos despedimos. Parecióme no encontrar en su voz aquel mismo calor afectuoso, aquel interés con que por la mañana me dirigía la palabra. Un á Dios bastante indiferente me recordó que aquel día había hecho un favor, y que el tal favor ya había pasado. Acaso había sido yo tan necio como loco mi sobrino. No era mucho, decía yo, que un joven los pidiera; ¡pero que los diera un viejo!

Para distraer estas melancólicas imaginaciones, que tan triste idea dan de la humanidad, abrí un libro de poesía, y acertó á ser en aquel punto en que dice Bartolomé de Argensola:

De estos niños Madrid vive logrado,
Y de viejos tan frágiles como ellos,
Porque en la misma escuela se han criado.


NOTAS:

[3] Carnaval del año 1832.

SÁTIRA
CONTRA LOS MALOS VERSOS DE CIRCUNSTANCIAS

...El corazón entero y generoso
Al caso adverso inclinará la frente
Antes que la rodilla al poderoso.

Rioja

No hay cosa, Andrés, como nacer poeta.
No hay plaga que al alumno de las nueve,
No hay mal que al infeliz no le acometa.