—Sí. ¿Usted también lo ha conocido?

—¡Ya lo creo! ¡Era pariente mío!

—Es verdad… Se parece usted a él en la voz…, en algo, no sé en qué… ¿Y qué fué de su vida?

—Murió hace unos meses.

—¿En España?

—Si.

—¿Con quién vivía?

—Con su hija y con un criado, alto, rojo…

—¿Escocés, quizá?

—Sí.