29 Y si vosotros [sois] de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
CAPITULO 4.
1 TAMBIEN digo: Entretanto que el heredero es niño, en nada difiere del
siervo, aunque es señor de todo;
2 Mas está debajo de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el
padre.
3 Así tambien nosotros, cuando éramos niños, eramos siervos bajo los
rudimentos del mundo.
4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer,
hecho súbdito á la ley,
5 Para que redimiese los que estaban debajo de la ley, á fin que
recibiésemos la adopcion de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros
corazones^, el cual clama: Abba, Padre:
7 Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, tambien heredero de
Dios por Cristo.
8 Antes, en otro tiempo, no conociendo á Dios, serviais á los que por
naturaleza no son dioses: